El Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) emitió un aviso urgente a todas las unidades de salud del país tras confirmarse un brote de Hantavirus de los Andes (ANDV) entre pasajeros y tripulación de un crucero que navegaba por el océano Atlántico Sur. Aunque hasta el momento no se han identificado casos en territorio mexicano, las autoridades han activado protocolos de monitoreo debido a la peligrosidad de esta cepa específica.
El evento cobró relevancia internacional el pasado 2 de mayo, cuando la Organización Mundial de la Salud fue notificada sobre un síndrome respiratorio agudo grave que afectaba a personas a bordo de la embarcación.
El brote, que al 11 de mayo de 2026 suma nueve casos asociados y tres defunciones, es causado por el único tipo de hantavirus con evidencia documentada de transmisión de persona a persona.
El virus de los Andes provoca el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH), una enfermedad que inicia con fiebre, fatiga y dolores musculares, pero que puede evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria aguda y falla orgánica múltiple. La letalidad de este padecimiento es elevada, y actualmente no existe un tratamiento antiviral específico, por lo que la atención médica se limita a medidas de soporte crítico temprano.
Las investigaciones internacionales señalan que el crucero involucrado realizó escalas en regiones remotas como la Antártida e Islas del Atlántico Sur, llevando a bordo a 147 personas de 23 nacionalidades diferentes. Debido a la movilidad global y al tránsito aéreo, México ha establecido definiciones operacionales para detectar de forma oportuna cualquier caso sospechoso que presente síntomas respiratorios y antecedentes de viaje internacional.
El periodo de incubación del virus puede extenderse hasta los 42 días, lo que exige un seguimiento prolongado de cualquier contacto potencial para evitar cadenas de transmisión secundaria en el país.
El personal de salud ha recibido instrucciones de aplicar medidas estrictas de aislamiento y precauciones estándar ante la sospecha de un caso. El protocolo nacional establece que cualquier diagnóstico confirmatorio deberá ser realizado exclusivamente por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE). Aunque el riesgo de propagación masiva se considera bajo según la evaluación de riesgo internacional, la rapidez con la que progresa la enfermedad obliga al sistema de salud mexicano a mantenerse en alerta máxima para proteger a la población ante esta amenaza zoonótica.
