La tensión en el corazón de la capital oaxaqueña escaló esta tarde, luego de que habitantes de San Juan Mazatlán Mixe retuvieran y amarraran a dos trabajadores de los Servicios Municipales de Oaxaca de Juárez.
El incidente ocurrió cuando uno de los empleados intentó mover los baños móviles que utilizan las familias desplazadas que mantienen un plantón en el Zócalo, lo que fue interpretado por los manifestantes como un acto de hostigamiento ante la absoluta falta de soluciones a su conflicto territorial y de seguridad.
Los pobladores de las comunidades de La Loma y Los Valles denunciaron el desinterés del gobierno encabezado por Salomón Jara para garantizar un retorno seguro a sus hogares, al señalar que esta omisión institucional afecta ya a terceras personas.
La crisis humanitaria cumple dos meses de vigencia, periodo en el que 600 personas —entre ellas un gran número de menores de edad— perdieron su patrimonio tras el estallido violento con Santo Domingo Petapa, sin que hasta la fecha el Ejecutivo estatal haya podido poner freno a la disputa.
Ante la falta de acuerdos y el estancamiento del diálogo, los manifestantes lanzaron un ultimátum a las autoridades estatales, al advertir que de no recibir una respuesta satisfactoria en las próximas horas radicalizarán sus acciones.
Entre las amenazas destacan el derribo de árboles históricos en el primer cuadro de la ciudad y la quema de unidades del transporte público, lo que mantiene en alerta máxima a la ciudadanía ante el riesgo inminente de un estallido social mayor en el Zócalo capitalino.








