Las calles de Oaxaca se convirtieron este Viernes Santo en un imponente escenario de fe, devoción y tradición.
Hoy se revive el camino de la cruz en los distintos barrios y templos de la región, donde el sonar de las carracas, el olor a incienso y el respeto de la gente envuelven cada rincón en una de las manifestaciones religiosas más importantes del año.
Haciendo eco de aquel pasaje bíblico en el que Jesús de Nazaret carga con el madero rumbo al monte Gólgota (Juan 19:17), cientos de personas recrearon el calvario en diversas localidades.
Sin importar los intensos rayos del sol, los fieles y actores mantuvieron el paso firme, demostrando que la devoción física y espiritual supera cualquier inclemencia del tiempo.
Las representaciones cobraron vida con especial fervor en municipios emblemáticos como Tlalixtac de Cabrera y Ánimas Trujano, comunidades de los Valles Centrales que año con año destacan por el realismo de sus viacrucis.
Asimismo, en la capital del estado, la fe se desbordó en zonas de gran tradición como la agencia de San Juan Chapultepec y Lomas del Crestón.
Más tarde en la capital se llevará a cabo la procesión del silencio, el evento cumbre de la Semana Santa oaxaqueña, donde el sonido de las cadenas y los tambores sordos tomarán el Centro Histórico.








