Las notas musicales que tradicionalmente llenan de fiesta y color el Zócalo capitalino volvieron a teñirse de indignación. Por enésima ocasión, las y los integrantes de la histórica Banda de Música del Estado de Oaxaca protestaron en plena presentación dominical para denunciar el abandono institucional en el que se encuentran y exigir condiciones dignas de trabajo.
Los músicos denunciaron públicamente el menosprecio y la falta de apertura al diálogo por parte del titular de la Secretaría de las Culturas y Artes, Flavio Sosa Villavicencio.
Ante lo que consideran un bloqueo institucional, la agrupación pide una audiencia directa con el gobernador del estado, Salomón Jara Cruz, para que atienda personalmente sus demandas.
El pliego petitorio de la agrupación se centra en dos ejes que arrastran desde administraciones pasadas y que la actual gestión no ha logrado resolver.
El primero de ellos es la exigencia de salarios dignos, ya que los ejecutantes señalan que sus percepciones económicas no corresponden al nivel de profesionalismo, trayectoria y la carga laboral que representan para el patrimonio cultural del estado.
El segundo punto es la regulación de contratos para obtener certeza jurídica y laboral, pues denuncian que muchos de ellos laboran bajo esquemas de contratos temporales que no les permiten generar antigüedad ni aspirar a una jubilación.
Esta no es la primera vez que la emblemática agrupación utiliza la plancha del Zócalo como trinchera.
La crisis de la Banda de Música del Estado ha escalado en los últimos años debido a promesas gubernamentales que se quedan en el papel, sumadas al antecedente del despojo y la precariedad.
En protestas realizadas anteriormente, los músicos evidenciaron que trabajan en condiciones críticas.
Entre sus quejas destaca que fueron desalojados del inmueble donde ensayaban habitualmente en el Centro Histórico, en la calle de Guerrero, luego de que el espacio fuera tomado por la Beneficencia Pública, por lo que desde entonces carecen de un lugar digno para sus prácticas.
Además, revelaron que el mantenimiento y la reparación de sus costosos instrumentos musicales corre por cuenta de sus propios bolsillos, sumado a la falta de insumos básicos y uniformes.
Pese a que las autoridades amagaron en el pasado con un supuesto ajuste salarial que incluiría a otras agrupaciones como la Orquesta Sinfónica y la Marimba del Estado, los integrantes de la Banda afirman que las soluciones de fondo no han llegado y la incertidumbre laboral continúa frenando el desarrollo de una de las instituciones musicales más antiguas y queridas de la entidad.







