Con gran fervor y una notable participación, miles de fieles católicos en el estado de Oaxaca celebraron el tradicional Domingo de Ramos, dando así inicio formal a las actividades de la Semana Santa.
Esta festividad litúrgica conmemora el pasaje bíblico de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, ocasión en la que el pueblo le abrió paso y lo aclamó al grito de ¡Hosanna!, reconociéndolo como el Rey de Reyes.
En la capital del estado, la procesión principal fue encabezada por el arzobispo de Oaxaca, quien caminó junto a cientos de creyentes que portaban palmas tejidas para ser bendecidas.
La devoción también se vivió en las agencias de la ciudad, como en San Juan Chapultepec, donde los vecinos se organizaron para mantener viva esta tradición religiosa.
El espíritu de la celebración se replicó con gran fuerza en las diferentes regiones de la entidad. En el santuario de Santa Catarina Juquila y en la comunidad indígena de Tlahuitoltepec Mixe, así como en muchos otros pueblos del estado, las calles se llenaron de música, color y fe, demostrando el profundo arraigo que tiene esta festividad en la cultura oaxaqueña.








