En mayo de 2025, los integrantes del Club de Robótica de la Facultad de Sistemas Biológicos e Innovación Tecnológica (FASBIT) se convirtieron en el orgullo de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), luego de obtener el reconocimiento al prototipo más innovador en la categoría de “Limpiadores de playa” durante el Torneo Mexicano de Robótica celebrado en la UAM Iztapalapa, los estudiantes demostraron que, a pesar de las carencias presupuestales y el estigma social que suele rodear a la máxima casa de estudios oaxaqueña, el talento académico seguía vigente.
Sin embargo, a casi un año de aquella proeza, la gloria se ha transformado en indiferencia institucional. Actualmente, los alumnos que cursan el sexto semestre de la licenciatura en Innovación Tecnológica denuncian que las autoridades de su propia facultad les han cerrado las puertas.
A pesar de haber ganado su lugar para representar a Oaxaca en el Torneo Mexicano de Robótica 2026 —evento que reunirá a más de mil especialistas en inteligencia artificial en Puebla del 16 al 18 de abril—, la dirección de la FASBIT, encabezada por Ana María Alfaro Espinoza, se ha negado a otorgarles cualquier tipo de recurso económico o respaldo institucional para cubrir los gastos del viaje y la competencia.
La situación es crítica, pues el equipo ha tenido que subsanar los costos de investigación y desarrollo principalmente con ahorros familiares. Desde diciembre pasado, los estudiantes han buscado apoyo en diversas instancias, incluyendo el Congreso del Estado y la Presidencia Municipal de Oaxaca de Juárez, sin obtener una respuesta positiva.
El contraste es evidente: mientras el torneo es promovido a nivel nacional como una celebración del ingenio y la ingeniería, en Oaxaca los líderes tecnológicos del mañana deben mendigar recursos para no perder su oportunidad de competir.
Los jóvenes señalan que el presupuesto de la facultad no debería verse afectado por los procesos de relevo administrativo que atraviesa la UABJO. La falta de visión de la dirección actual no solo pone en riesgo su desarrollo profesional, sino que invisibiliza los resultados que ellos mismos han entregado a la institución.
Los estudiantes hacen un llamado urgente a que la FASBIT reconsidere su postura y cumpla con su misión académica, antes de que el desinterés burocrático termine por apagar uno de los proyectos de innovación más prometedores del estado.









