Roberto Cárdenas Rosas, interno del Reclusorio No. 2 de la Villa de Etla, inició una huelga de hambre por tiempo indefinido ante lo que califica como un incumplimiento de las autoridades en su proceso legal.
El denunciante señala que, a más de una década de haber sido víctima de tortura, no ha obtenido acceso pleno a la justicia, acusando omisiones por parte de las instituciones estatales encargadas de la procuración y defensa de los derechos humanos.
Los hechos que originaron su denuncia se remontan al año 2012, cuando presuntamente sufrió actos de tortura en el centro penitenciario de Miahuatlán de Porfirio Díaz. A pesar de haber realizado múltiples exigencias y huelgas de hambre previas a lo largo de los años, su expediente no presenta avances sustanciales.
Cárdenas Rosas sostiene que esta falta de acción vulnera sus derechos fundamentales y perpetúa un ciclo de impunidad en su contra.
A la falta de avances en la investigación se suma una barrera procesal crítica: la ausencia de un intérprete en lengua triqui. Al ser una persona indígena, el denunciante recalca que la falta de asistencia lingüística limita su capacidad de defensa y constituye una violación directa al debido proceso.
El interno responsabilizó directamente de este estancamiento a la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca y a la Secretaría de Gobierno. Según el testimonio de Cárdenas Rosas, esta última dependencia fue notificada sobre su situación desde enero de 2026; sin embargo, hasta la fecha no ha existido una intervención efectiva que garantice la atención a sus demandas o la revisión de su carpeta de investigación.
Finalmente, el huelguista advirtió que no depondrá su protesta hasta que se presenten resultados tangibles y compromisos reales por parte del Estado.







