El personal del Hospital General de San Pedro Pochutla denunciaron el colapso del sistema sanitario en la región, al calificar de “burla” el actuar de las autoridades estatales y municipales.
Los trabajadores señalaron que, a pesar de que el INSABI autorizó más de 54 millones de pesos para hospitales en Oaxaca, la realidad en las instalaciones es de abandono y carencia absoluta.
Durante la protesta, los manifestantes acusaron directamente a los funcionarios de “soslayar” la crisis mientras ellos se desplazan en camionetas de lujo, dejando al personal médico como el único que “pone la cara” ante las carencias del pueblo.
La indignación de los trabajadores alcanzó al presidente municipal de Pochutla y otros ediles de la zona, a quienes describieron como figuras de “adorno” que solo asisten a eventos oficiales para “aplaudir como focas” al gobernador Salomón Jara y a la secretaria de Turismo, Saymi Pineda.
En el aspecto operativo, el personal desmintió la narrativa de gratuidad y modernización del programa IMSS-Bienestar. Aseguraron que el hospital se ha convertido en un “bodrio” donde los familiares de los enfermos deben salir a pagar estudios externos porque los médicos no cuentan con los recursos básicos para diagnosticar.
Incluso mencionaron que la entrega de un tomógrafo de nueva generación es una simulación, pues el equipo no es funcional para las necesidades reales del nosocomio, dejando al descubierto que la inversión millonaria firmada en el papel no se ha traducido en salud para los pacientes.









