El reciente atentado contra el periodista Óscar Merino Ruiz, director del portal informativo OM Noticias, enciende alarmas en la Costa de Oaxaca, ante la indefensión de quienes informan.
Mientras el joven comunicador de 29 años lucha por su vida en una clínica tras recibir varios impactos de bala, la ausencia de detenciones inmediatas —pese a los supuestos operativos de seguridad en el barrio El Calvario— refuerza la percepción de que en Pinotepa Nacional la justicia es una promesa vacía.
Para los gremios periodísticos y defensores de derechos humanos, la impunidad no es una omisión administrativa, sino una herramienta de censura. Al no existir castigos ejemplares para quienes agreden a la prensa, se envía un mensaje permisivo a los grupos fácticos que operan en la región.
Esta falta de resultados por parte de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) se convierte en el “combustible” que alimenta ataques contra los comunicadores de la región.
Ante este panorama, el Foro Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Medios de Comunicación han sido enfáticos: no basta con condenar el hecho. Exigen que la labor periodística sea la línea primordial de investigación y que se desmantelen las redes de protección que permiten a los sicarios actuar a cualquier hora.
La exigencia es que si el Estado no garantiza justicia para Óscar Merino, el vacío legal terminará por convertir a la Costa oaxaqueña en una zona de silencio total, donde la verdad sea la primera víctima de la impunidad.








