Lo que inició como una movilización ciudadana para exigir obras básicas, terminó en un operativo de desalojo que alcanzó no solo a organizaciones sociales, sino también a vecinos de la agencia de Pueblo Nuevo, quienes mantenían un bloqueo en el estratégico Crucero de Viguera.
Tras encabezar un equipo antimotines para liberar las vialidades que habían sido tomadas por diversas organizaciones sociales en la capital, Francisco Santiago García, alias “Jaguar”, Comisionado de la Policía Estatal, extendió el despliegue hacia la zona poniente.
Sin distinguir entre las demandas de grupos políticos y los reclamos ciudadanos de la comunidad, las fuerzas estatales procedieron a replegar e intimidar a los colonos que protestaban por obras inconclusas.
Los manifestantes, pertenecientes a la Coordinadora de Colonias y Comités de Pueblo Nuevo, se vieron sorprendidos por la contundencia de la fuerza pública. Lo que buscaba ser una mesa de diálogo por infraestructura hidráulica y pavimentación, se transformó en un escenario de tensión y confrontación.
“La represión es la respuesta del gobierno ante la incapacidad de gestión. No somos delincuentes, somos vecinos exigiendo que las obras se terminen”
El operativo generó una reacción inmediata entre los representantes vecinales. El presidente del COMVIVE de La Joya fue tajante al señalar el actuar de las autoridades. “La represión es la respuesta del gobierno ante la incapacidad de gestión. No somos delincuentes, somos vecinos exigiendo que las obras se terminen”, declaró entre el tumulto.
Mientras los elementos de seguridad aseguraban el perímetro del crucero, los inconformes lanzaron consignas directas contra la administración estatal, advirtiendo que la fuerza pública no resuelve el problema de fondo: las inundaciones y la falta de servicios que azotan a colonias como Presidentes de México, La Joya y el Monumento a Juárez.
A pesar de la liberación de la vía, el clima de indignación persiste en Pueblo Nuevo. Los vecinos denuncian que la obra del canal de aguas pluviales sigue siendo una “bomba de tiempo” para la temporada de lluvias y que la opacidad en el manejo de los recursos federales sigue sin aclararse.
Con el grito de “Salomón, aquí te esperamos”, los habitantes dejaron claro que el desalojo no pone fin a su exigencia, sino que suma un agravio más a una lista de reclamos que el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez y el Gobierno del Estado han dejado pendientes.









