La marcha del 8M en Cuernavaca inició en distintos puntos de la ciudad y avanzó por el centro histórico rumbo al Zócalo. El contingente principal exigió justicia por los feminicidios de tres estudiantes de la UAEM —Aylin Rodríguez (2025), Kimberly Joselín Ramos (Contaduría, febrero 2026) y Karol Toledano (Derecho, marzo 2026)— y por la desaparición de Alondra Stephanye (Nutrición). Mujeres entonaron ‘Canción Sin Miedo’ y ‘Vivir Sin Miedo’ en momentos emotivos, colocaron carteles y realizaron activismo cultural en la plancha del Zócalo.
En el recorrido, una sucursal de BBVA sufrió daños en fachada, cristales rotos y cajeros automáticos vandalizados. Otro banco y el Starbucks del centro fueron intervenidos: rompieron vidrios de entrada y pintaron fachadas, obligando a clientes a evacuar con precaución. El IMSS Bienestar registró pintas y afectaciones en sus instalaciones. El Monumento a la Madre en El Calvario fue pintado y un grupo arrojó un artefacto incendiario contra un pilar del Palacio de Gobierno, generando fuego momentáneo. El Monumento a Zapata en el Zócalo también recibió pintas.
Una mujer intentó apagar el fuego en el Monumento a la Madre y encaró a manifestantes por las intervenciones en mobiliario urbano, generando tensión. Otra ciudadana expresó molestia por las pintas del Bloque Negro, argumentando que ‘no son las formas’. Colectivas y negocios regalaron agua y raspados para hidratar a las participantes. Una ambulancia tuvo que abrirse paso entre el contingente en el primer cuadro; se reportaron al menos tres incidentes similares.
Autoridades estatales y municipales colocaron vallas y granaderos en Casa Aguayo y accesos clave para evitar ingreso al Palacio de Gobierno. La Comisión de Derechos Humanos de Morelos (CDHM) reiteró que las expresiones forman parte del derecho a la protesta y llamó a las autoridades a abstenerse de represión. No se reportan detenciones ni enfrentamientos graves, aunque la presencia de granaderos generó roces. El Bloque Negro fue señalado por infiltración de mujeres de otros estados y por los destrozos más visibles.
La marcha se desarrolló en un contexto de alta indignación por la violencia de género en Morelos y en la UAEM, con llamados a reforzar protocolos de seguridad, investigación y prevención. Autoridades mantienen monitoreo en el Zócalo y exhortan a la ciudadanía a reportar cualquier anomalía. Las protestas continúan al momento.









