Liderados por Julio César Alonso Martínez, presidente del fraccionamiento Jardines del Sur de Santa Cruz Xoxocotlán, una decena de propietarios se manifestaron en la delegación estatal del Infonavit para denunciar lo que califican como la etapa más oscura y deficiente en la atención al derechohabiente.
Los manifestantes señalaron que, lejos de ser una institución de apoyo a la vivienda, el Infonavit se ha convertido en un obstáculo burocrático que ofrece tratos indignos y soluciones nulas a quienes llevan décadas pagando sus créditos.
La inconformidad radica en el programa “Hipoteca con Servicios”, un modelo de cobro que los vecinos exigen cancelar de inmediato.
Alonso Martínez denunció que el instituto retiene cuotas de conservación que nunca llegan al fraccionamiento, entregando montos irrisorios a empresas administradoras “fantasma” que nadie conoce.
Esta opacidad ha generado conflictos internos en la comunidad, mientras el Infonavit se deslinda de su responsabilidad, cobrando intereses por 30 o 40 años sin garantizar que el dinero de los acreditados se aplique correctamente en el mantenimiento de sus calles.
La crítica se extendió a los funcionarios de la unidad regional, específicamente contra Arturo Cervantes, gerente técnico, a quien acusaron de amedrentar a los vecinos y de tener intereses personales dentro del desarrollo bajo el uso de prestanombres.
Los afectados aseguran que el trato en las oficinas es “humillante”, con tiempos de espera absurdos y una falta total de sensibilidad humana, tratando a los trabajadores como si la vivienda fuera un regalo y no un patrimonio pagado con creces.
La comisión vecinal advirtió que no aceptarán más promesas vacías. A pesar de ser un fraccionamiento modelo en Santa Cruz Xoxocotlán que ha mantenido su plusvalía gracias al esfuerzo ciudadano y no al apoyo institucional, los propietarios exigen la firma de una minuta que los dé de baja de programas recaudatorios obsoletos.
De lo contrario, amenazaron con radicalizar sus acciones, pues aseguran estar “hartos de ser pisoteados” por una burocracia que solo aparece para cobrar, pero nunca para resolver.









