La comunidad de Bajos de Chila ha llegado a un punto de quiebre debido a la saturación y el incendio del relleno sanitario de San Pedro Mixtepec. Las mujeres de la localidad denunciaron que el predio actual es insuficiente para procesar las toneladas de basura que llegan diariamente, especialmente las provenientes de la zona turística de Puerto Escondido.
Según las manifestantes, el volumen de desechos generado por el alto flujo de visitantes es una carga que la infraestructura local ya no puede soportar, convirtiendo lo que debería ser un manejo de residuos en un desastre ambiental permanente.
Las voces ciudadanas cuestionaron duramente las propuestas de las autoridades sobre la separación de basura, calificándolas como “parches” imposibles de ejecutar.
Señalan que el vertedero carece de espacio físico y logística para el reciclaje, y que las inversiones millonarias realizadas en el predio han sido en vano, pues el terreno está colapsado.
La exigencia principal es la desvinculación de la gestión de residuos de Puerto Escondido, demandando que cada zona cuente con espacios propios y adecuados para el tratamiento de desechos orgánicos e inorgánicos de manera independiente.
La crisis ha trascendido lo logístico para convertirse en una emergencia de salud pública. Habitantes como Aurora Silva y Arely reportan que el humo tóxico es constante y provoca dolores de cabeza, así como infecciones de garganta y estómago en la población.
Existe un temor fundado entre las madres de familia de que la exposición prolongada a estas partículas derive en enfermedades graves como el cáncer a largo plazo.
“No podemos esperar a que estemos enfermos para buscar una solución; el punto de actuar es hoy”, recalcaron durante sus declaraciones.
Las mujeres de Bajos de Chila lanzaron un llamado al gobernador Salomón Jara Cruz y a la secretaria de Turismo, Saymi Pineda, para que dejen de priorizar la imagen turística por encima de la vida de las comunidades.
Exigen que instituciones como Semarnat y Profepa realicen inspecciones reales y no simuladas en el área. Ante el sentimiento de abandono tras la cancelación de visitas oficiales, advierten que la unión ciudadana es ahora su única herramienta para presionar por una solución definitiva que les devuelva el derecho a respirar aire limpio.









