Una madre haitiana llora y lleva en lo mas profundo de su alma un dolor insondable por la muerte dramática de sus dos pequeñas hijas en un albergue del Estado, cuyo responsable es el régimen de sedicentes de izquierda, codiciosos de poder y de dinero, quienes siempre se han rasgado las vestiduras como un gobierno humanista consagrado al cuidado y protección de la infancia y la niñez oaxaqueña, y que es ahora en una institución considerada altruista donde mueren las dos hermanitas al caer a una fosa séptica. La solución “salomónica” fue un inmediato despido de la directora general del Sistema DIF Oaxaca y la coordinadora general de albergues; posteriormente la Fiscalía del Estado le fincó responsabilidades al jefe del departamento de Servicios Generales de la Casa Hogar “Patos”. Pero la cortina de humo que tendió el gobierno para minimizar como siempre las atrocidades de sus funcionarios no fue suficiente para que nuevamente Oaxaca con esta tragedia, apareciera en las marquesinas del planeta, e interviniera ACNUR Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, UNICEF Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y OIM Organización Internacional para las Migraciones, quienes de forma inusual emitieron un pronunciamiento conjunto, para que el caso se investigue con rigurosidad como si ya se supiera la manera perversa de como actúa el gobierno de Oaxaca para que esta tragedia quede impune pues hay la presunción de que ha habido como ocho decesos de niños bajo su resguardo, por falta de atención médica y alimentaria y que nunca fueron investigados. Esta vez las unidades comisionadas por la ONU, no solo darán instrucciones, sino que revisarán y estarán atentas de cómo se actuará en el ámbito judicial y del estado desastroso que guarda el DIF Oaxaca. No se sabe si tendrán tiempo de ocultar todas las deficiencias con que ha venido operando esa institución, las cuales parece que se acrecentaron a partir de este sexenio morenista, cuando por lo menos se tardaron seis meses en empezar a cubrir las necesidades básicas del DIF, las cuales cubrían los mismos empleados y trabajadores con sus sueldos, adquiriendo material de limpieza y reparaciones urgentes en sanitarios, pero lo que sí abundó fue el apellido Bolaños entre los trabajadores de confianza. Según denunciaron los mismos empleados y trabajadores del DIF, la situación era “terrible”, y a tres años de distancia las cosas no han cambiado, salvo el discurso y las conferencias semanales en el palacio virreinal que hablan de una institución digna, humanitaria, en que el gobierno consagra su mayor esfuerzo. Ha sido una filípica deslumbrante, pero el discurso engañoso y perverso se vino a descubrir con la trágica muerte de las dos niñas haitianas que acompañaban a su madre en ese éxodo para encontrar sus sueños de una vida digna y feliz, pero sobre todo de una libertad que en su país no tenían. La abnegada madre y sus dos pequeñas hijas salieron del infierno en que vivían para encontrar la muerte en un lugar donde las llamas de un régimen sacrifica la vida de inocentes.
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Hay “sospechosismo” muy generalizado acerca de que este régimen de izquierdistas tartufos empieza a oler mal, tufo que se despertó a partir de esa farsa de revocación de mandato; pero en el palacio virreinal no parecen advertir que las llamas van subiendo por la pradera, y esto no es una analogía por los incendios forestales declarados cuando apenas empieza la época del estiaje. Mas parece que este clima de crispamiento está siendo provocado en muchas partes del Estado por el pirómano social, o sea el secretario de gobierno pues la crisis, los conflictos e imposiciones municipales parecen agravarse cada vez que interviene, en tanto que el gobernador está concentrado en recorrer todos los caminos de Oaxaca con sus “gozonas” y la “construcción de obras”, en los 570 municipios, por lo menos cuatro o cinco en cada uno de ellos ¡pa´sumá!. La tragedia ocurrida con la muerte de dos niñas haitianas en un albergue del DIF Oaxaca fue un desgarramiento de vestiduras del mandatario y su feligresía que condenaron el hecho y hasta dieron el pésame a la infortunada madre en un acto de descarada hipocresía cuando todos sabían de las condiciones deplorables en que viven los niños en resguardo y del estado que guardan las instalaciones. Pero habría que oir la filípica del gobernador cuando se refiere a la institución de donde su esposa es presidenta honoraria. Si los enviados de la ONU profundizan sus investigaciones, se descubrirá que el DIF Oaxaca es una institución humanitaria en el mas completo abandono, pese a los cuantiosos recursos millonarios que dice el gobierno invertir en su mantenimiento. Parece que los escépticos tienen razón cuando consideran que las crisis sociales, la inseguridad, la criminalidad y la corrupción, van creciendo a partir de la revocación de mandato.
So long.









