En el operativo federal contra Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, sobresale una historia que ha quebrado el corazón del Istmo de Tehuantepec: la del sargento segundo Miguel Ángel Sánchez Espinosa, un oaxaqueño que entregó su vida en cumplimiento del deber.
A sus 29 años, el joven originario de Bahía La Ventosa se convirtió en uno de los rostros del sacrificio militar en México.
Mientras el país procesa el impacto de la misión, en su tierra natal el luto es profundo; un istmeño que salió con sueños de servir a la nación regresa hoy como un héroe caído.
La crudeza del enfrentamiento no solo afectó a las familias de los deudos, sino que caló hondo en la cúpula militar. Las imágenes de los elementos abatidos durante el cumplimiento de la misión quebraron el semblante del general Ricardo Trevilla Trejo.
Con la voz entrecortada y visiblemente afectado, el general lamentó la muerte de los militares que perdieron la vida en el operativo.
Al destacar que las fuerzas armadas cumplieron con su misión estratégica, Trevilla Trejo no pudo ocultar el dolor humano por la pérdida de sus hombres, subrayando la valentía de quienes, como el sargento Sánchez Espinosa, enfrentaron el peligro sin titubear.
Lejos de los cuarteles y los despachos oficiales, en la ensenada de la Ventosa, la comunidad se ha unido en un abrazo solidario.
La agencia municipal expresó sus condolencias a la familia Sánchez Espinosa, reconociendo no solo al elemento de la Guardia Nacional, sino al hijo, amigo y compañero que siempre portó el uniforme con orgullo.
“Hoy Bahía La Ventosa no solo despide a un joven. Despide a uno de los suyos. A un istmeño que cumplió hasta el último momento con su juramento a la patria”, señalaron miembros de la comunidad.
El sacrificio del sargento Miguel Ángel Sánchez Espinosa deja una marca imborrable en la historia de Oaxaca y de México. Su servicio no será olvidado y su nombre se suma a la lista de aquellos que, con sangre oaxaqueña, han defendido la paz del país.











