La revocación de mandato en Oaxaca fue, en términos prácticos, una derrota disfrazada de victoria, con una celebración anticipada que sólo evidenció lo amañado del proceso, y con un sabor a viejas prácticas electorales.
Si, esas mismas prácticas de las cuales tanto se quejaron, ahora las hacen suyas. Porque en Oaxaca también se cae el sistema, en el cual tampoco cuadran los números de las sábanas de los resultados en las casillas con los registrados en los cómputos.
En número absolutos, según cifras del IEEPCO, Salomón Jara obtuvo el “apoyo” de 550,274 mil votos, en contra de 357, 025 mil que pidieron su revocación, es decir, y desde la razón matemática, en realidad el 64.88% de los participantes pidió que se le revoque su mandato.
Es importante señalar que este análisis toma solamente el total de votos registrados, sin considerar la lista nominal, por una sencilla razón, más allá de los números, el hecho es que, a pesar de tener todas la maquinaría y presupuesto del gobierno estatal a su disposición, Salomón Jara no logró superar los miserables 696,488 votos con los que obtuvo la gubernatura en el 2022.
Eso es pérdida de confianza, falta de vinculación real con el pueblo, pero, sobre todo, indicador de que nunca tuvo operadores eficientes. Por lo cual la hipótesis de que es gobernador por el efecto Obrador vuelve a cobrar fuerza.
Esta situación ha sido, sin duda alguna, una de las derrotas más significativas para el Morenismo a nivel nacional. Y no es para menos, se demostró que una herramienta como lo es la revocación de mandato, una de las joyas que dejó el expresidente López Obrador, se puede convertir en su talón de Aquiles.
Situación que prendió las alarmas en Palacio Nacional. A tal grado que pasaron poco más de dos semanas para que la Presidenta, en su conferencia del 10 de febrero, celebrara la “victoria” de Salomón Jara, aunque con un mensaje entre líneas sobre las acusaciones de nepotismo.
Curiosamente, el mensaje de la Presidenta ocurrió un día después de que Jara Cruz, consecuencia de los resultados de la revocación de mandato, anunciara el relanzamiento de su gobierno, ¿casualidad?
En la política no existen casualidades, solo hechos y datos.
En consecuencia, el pasado 18 de febrero, Salomón Jara daba a conocer los cambios al interior del gabinete estatal en el tan esperado relanzamiento. Con un total de 12 cambios, en áreas poco significativas, el mandatario Oaxaqueño confirmó la máxima en la cual se puede cambiar algo o mucho para quedar igual, o peor.
Por si esta burla para la memoria del pueblo oaxaqueños no fuera suficiente, durante el anuncio de estos cambios, Jara señaló que fue resultado de una autocrítica y de su humildad que le permitió escuchar las voces que pidieron hacer cambios y ajustar estrategias. Pero también señaló que los nuevos funcionarios estarán a sujetos a evaluaciones periódicas para que entreguen resultados.
¿Por qué no realizó esas mismas evaluaciones desde el inicio de su gestión? ¿Entonces, los funcionarios que no son nuevos podrán seguir a pesar de no dar resultados?
A pesar de todas las críticas sobre los ajustes, Salomón ha señalado que son cambios profundos, con lo cual se atendieron las demandas contra el nepotismo y la corrupción.
Y es cierto, realmente han sido tan profundos que terminaron en donde iniciaron.
Situación que se ha tomado como una burla, no sólo para los oaxaqueños, sino también para la Presidenta, ya que, de acuerdo con fuentes en Palacio Nacional, este falso relanzamiento se ha tomado como una falta a la confianza y compromiso de realizar cambios significativos en beneficio del partido.
Sin embargo, actualmente en Morena, y tomando en cuenta los diversos ejemplos respecto al tema, en su gran mayoría no existen hombres leales al partido, sino solamente intereses personales.
En Oaxaca, la situación no es distinta. El Obradorismo y su discurso está muriendo a causa de un Jarismo ladino.
Además, de acuerdo con diversos sectores de la población, y lideres de opinión, con los recientes “cambios” sólo se espera más de lo mismo. Donde, tomando en cuenta el modelo de gobernanza con el cual se ha desarrollado el gobierno de Salomón Jara, se deduce que existirán argumentos en torno a la curva de aprendizaje.
La misma justificación que ha sido utilizada por Salomón Jara en gran parte de su periodo para justificar la falta de eficiencia de sus funcionarios, entonces, al existir “nuevos” nombramientos, ¿también regresará la trama de la curva de aprendizaje?
Si de acuerdo con el propio argumento de Salomón, los ajustes fueron resultado de escuchar al pueblo luego de tres años de no dar resultados, ¿quiere decir que los oaxaqueños tendremos otros tres años de nulos resultados, continuación del nepotismo y corrupción, justificados en curvas de aprendizaje?
Al tiempo.









