Este próximo 20 de febrero el Poder Judicial de la Federación en Oaxaca llevará a cabo audiencias clave que determinarán el destino de los hermanos Miguel y David Peralta, cuya persecución se ha convertido en un símbolo de la resistencia de Eloxochitlán de Flores Magón contra el extractivismo y el cacicazgo local.
La defensa de Miguel Peralta, antropólogo y defensor del río Xangá Ndá Ge, llega a esta instancia tras una década de litigio. Tras ser sentenciado inicialmente a 50 años de prisión bajo cargos que organizaciones civiles califican como fabricados, Miguel obtuvo un amparo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Los magistrados del Primer Tribunal Colegiado en materia Penal tienen ahora la responsabilidad de dictar una sentencia absolutoria que reconozca que el proceso en su contra ha sido un mecanismo de castigo por su labor comunitaria.
De forma paralela, el caso del fotoperiodista David Peralta expone la violencia física que acompaña a la persecución judicial. Tras sufrir un intento de atropellamiento y el robo de su equipo en abril de 2025 por documentar daños ambientales, David fue forzado al desplazamiento.
La audiencia de este viernes busca la vinculación a proceso de Manuel Zepeda Cortés, señalado como el agresor material y figura central del poder regional, en un intento por romper la impunidad que ha protegido a los intereses caciquiles vinculados a la política estatal.
El pronunciamiento de la Coordinadora Internacional de Solidaridad y Mazatecas por la Libertad refiere que no se trata de conflictos entre particulares, sino de una política de Estado para desarticular la autonomía indígena.
Con un registro donde más del 75% de las sentencias contra defensores de Eloxochitlán han resultado en absoluciones, la comunidad denuncia un desgaste judicial deliberado.









