El anuncio de la reingeniería del gabinete de Salomón Jara Cruz ha dejado un vacío de poder en tres áreas fundamentales para el desarrollo social y educativo de Oaxaca.
A pesar de la urgencia declarada por el Ejecutivo para entregar resultados inmediatos, las salidas de Edith Santibáñez Bohórquez de la Secretaría del Trabajo, de Francisco Salinas Huergo del IEBO y de Alejandro López Jarquín del IOCIED no fueron acompañadas por relevos inmediatos.
Esta falta de nombramientos coloca a dichas dependencias en un estado de pausa administrativa, justo en un momento en que la eficiencia gubernamental se encuentra bajo el escrutinio público por la falta de perfiles definidos.
La parálisis operativa en la Secretaría del Trabajo y en los institutos encargados de la educación media y la infraestructura escolar ha sido interpretada por sectores de la oposición como un síntoma de improvisación ante las presiones externas.
La diputada de Movimiento Ciudadano, Alejandra García Morlán, señaló que estos movimientos no son un ejercicio genuino de renovación, sino una respuesta forzada ante el rechazo ciudadano y un “jalón de orejas” directo por parte de la Presidenta de la República. Según la legisladora, el ajuste obedece a la presión por los constantes señalamientos de nepotismo que han marcado la administración de Jara y que hoy mantienen estas carteras acéfalas.
La crítica de la oposición enfatiza que la salida de los funcionarios y la existencia de estas vacantes no bastarán para recuperar la confianza de la ciudadanía, pues el problema de fondo radica en que el partido oficial se ha convertido en aquello que juró jamás ser.
Al quedar en la incertidumbre áreas tan sensibles como el IOCIED, encargado de la construcción de aulas, o la Secretaría del Trabajo, responsable de la estabilidad laboral, la administración estatal se enfrenta al reto de demostrar que estos puestos “pendientes” no son producto de una crisis de perfiles, sino de una supuesta búsqueda de mayor rigor en las nuevas designaciones.
Finalmente, el contraste en el gabinete es evidente ya que mientras el Gobierno del Estado agilizó la llegada de mandos militares a la seguridad y la creación de una nueva Secretaría del Agua, los puestos desiertos en el sector laboral y educativo proyectan la imagen de un equipo incompleto.









