En un escenario financiero donde la administración estatal presume no haber contratado un solo peso de deuda nueva en tres años, el Gobierno de Oaxaca ha tenido que asumir un rol de “salvavidas” para evitar el colapso de los ayuntamientos.
El secretario de Finanzas, Farid Acevedo López, reveló que se han destinado más de 600 millones de pesos para cubrir los adeudos de más de 20 municipios ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Esta intervención, aunque necesaria para evitar el recorte de participaciones federales al estado, representa una carga directa al erario que termina por perpetuar un ciclo de endeudamiento que, se estima, tardará 20 años en ser liquidado totalmente.
El rescate financiero ha tenido que priorizar a ciudades con pasivos críticos heredados de administraciones pasadas. Entre los casos más graves destaca el municipio de Oaxaca de Juárez, cuya deuda supera los 220 millones de pesos, seguido de localidades como Santa Lucía del Camino, Huatulco, Salina Cruz y Juchitán.
Según la dependencia, la falta de una cultura de cumplimiento fiscal y las dificultades administrativas en municipios que se rigen por usos y costumbres han convertido al Estado en el aval de facto de los alcaldes, quienes han dejado de pagar sus obligaciones básicas, como las retenciones de impuestos de sus propios empleados municipales.
Esta política de saneamiento, aunque evita sanciones inmediatas de la Federación, impacta directamente en la liquidez estatal.
El secretario fue enfático al señalar que, si el Estado no interviene para pagar estos 600 millones de pesos, el SAT aplica recortes automáticos que paralizan la operatividad gubernamental.
No obstante, este flujo de efectivo direccionado a rescatar morosos limita el margen de maniobra para atender otras urgencias, como el déficit en el sistema de pensiones o la inversión en infraestructura básica, manteniendo a la ciudadanía en una posición donde cada habitante debe, proporcionalmente, alrededor de cuatro mil pesos del pasivo total.
A pesar de este complejo panorama de rescates, la Secretaría de Finanzas subraya que el manejo del pasivo total se mantiene bajo control, habiendo pagado 15,014 millones de pesos en lo que va del trienio para cubrir amortizaciones y obligaciones con dependencias federales como el ISSSTE y el propio SAT.
La estrategia de “cero deuda adicional” busca blindar la estabilidad del estado, pero se enfrenta constantemente al lastre de los municipios que no logran sanear sus propias cuentas, obligando a la administración central a seguir operando como un escudo financiero frente a la insolvencia municipal.









