La Secretaría de Salud federal (IMSS-Bienestar) y autoridades de Guerrero confirmaron este viernes un altercado en el Hospital General ‘Donato G. Alarcón’ (Hospital de Renacimiento) en Acapulco, donde personal sindicalizado mantiene tomadas las oficinas administrativas desde el 26 de enero. Los trabajadores denunciaron la llegada de un supuesto grupo de choque que intentó desalojarlos violentamente, generando enfrentamientos físicos y verbales.
El conflicto inició hace más de 10 días cuando empleados de enfermería, nutrición, trabajo social y otros servicios adscritos al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTSA, subsección 04) tomaron las oficinas de Dirección y Recursos Humanos para exigir la destitución inmediata del jefe de Recursos Humanos, Ariel Terrazas Téllez. Lo acusan de hostigamiento laboral reiterado, violación de derechos (negación de días de descanso y vacaciones), corrupción en estímulos económicos, exclusión de personal en bonos y otras irregularidades. Presentaron un pliego petitorio de 12 puntos y ampliaron la protesta a áreas de enseñanza sin afectar la atención médica.
Este viernes, los inconformes denunciaron que un presunto grupo externo (calificado como ‘choque’ o afines a la exlíder sindical Raquel Estrada, aunque se identificaron como sindicalizados) ingresó al hospital e intentó desalojarlos por la fuerza. Se registraron empujones, golpes y riña entre trabajadores en paro y el grupo opositor. Fuerzas de seguridad —Guardia Nacional y Policía Estatal— intervinieron para separar a los bandos y controlar la situación, sin que se reporten heridos graves ni detenciones por el momento.
La Secretaría de Salud estatal y el IMSS-Bienestar aseguraron que la atención a pacientes no se ha interrumpido, ya que los manifestantes son empleados en descanso o de otros turnos, y se mantiene servicio normal en urgencias, hospitalización y consulta externa. Las autoridades federales y sindicales buscan una mesa de diálogo para resolver el pliego petitorio sin represalias, aunque los trabajadores amenazan con mantener la toma indefinidamente hasta la salida de Terrazas Téllez y una auditoría integral.









