La crisis de inseguridad en la zona metropolitana de Oaxaca se agudizó durante el último fin de semana con una serie de asaltos violentos que evidencian la vulnerabilidad de la ciudadanía en distintos puntos estratégicos.
El sábado, a plena luz del día, la impunidad quedó de manifiesto en la agencia de Pueblo Nuevo, donde una joven conductora fue interceptada y amagada por dos sujetos a bordo de una motocicleta.
A pesar de que el atraco ocurrió a la vista de varios testigos, los delincuentes lograron huir sin que ninguna autoridad pudiera intervenir, lo que deja entrever la tendencia al alza de este tipo de delitos en la capital.
La jornada violenta continuó la noche del mismo sábado en la colonia Azucenas, ubicada en las inmediaciones del cerro del Fortín. Al término del concierto de la Banda El Recodo en el Auditorio Guelaguetza, tres sujetos —incluyendo a dos mujeres— despojaron con violencia de sus pertenencias a una persona en la esquina de las calles Otoño y Niño Artillero.
El asalto fue captado por cámaras de videovigilancia de la zona y las imágenes ya circulan en redes sociales con el fin de identificar a los agresores, quienes aprovecharon la afluencia del evento masivo para operar en los sectores aledaños.
Para la noche del domingo, la incidencia delictiva se trasladó a la carretera del río Salado, a la altura del puente de San Antonio de la Cal.
Una pareja denunció haber sido víctima de un asalto bajo un modus operandi basado en el engaño: dos motociclistas les cerraron el paso alegando falsamente un percance vial para obligarlos a detenerse.
Una vez abajo del vehículo, uno de los delincuentes desenfundó un arma de fuego para exigir las pertenencias, mientras otros dos cómplices con cascos negros vigilaban la escena antes de huir con rumbo al pueblo.
La indignación ciudadana se ha incrementado debido a la nula respuesta de las corporaciones de seguridad. En el incidente del río Salado, las víctimas reportaron que, tras solicitar auxilio, fueron transferidas a la policía municipal de San Antonio de la Cal, la cual prometió el envío de una patrulla que nunca llegó al lugar.
La falta de reacción institucional, sumada a la participación de mujeres en las bandas delictivas y el uso recurrente de motocicletas, enciende las alarmas para los habitantes de la zona metropolitana, quienes demandan acciones urgentes ante una delincuencia que no da tregua.









