En un emotivo balance tras tres décadas de labor, el Fondo Guadalupe Musalem (FGM) reafirmó su compromiso con el desarrollo de las mujeres de comunidades rurales, indígenas y afromexicanas de Oaxaca.
Gayne Rodríguez destacó que, a lo largo de estos 30 años, la organización ha sido la plataforma para que más de 300 jóvenes logren metas académicas que parecían inalcanzables.
Durante el encuentro con medios, se hizo un llamado a la sociedad civil para mantener viva esta red de apoyo, al subrayar que la generosidad compartida es lo que ha permitido abrir caminos de educación y esperanza para quienes hablan lenguas originarias y buscan construir un mejor futuro.
La celebración se enriqueció con la participación de la cantante Lila Downs, quien presentó su más reciente composición, “Tú cambias mi mundo”. Esta pieza musical surge como un homenaje directo a los casos de éxito de las becarias del Fondo, al reflejar la transformación personal y comunitaria que ocurre cuando una mujer recibe las herramientas necesarias para estudiar.
La artista, aliada histórica de la causa, enfatizó cómo el apoyo individual puede alterar positivamente el destino de una joven y, por extensión, el de su entorno social.
A pesar de los logros, las Impulsoras del Fondo Guadalupe Musalem advirtieron que el panorama financiero actual es complejo. Señalaron que la recaudación de fondos y el acceso a recursos de instituciones públicas se ha vuelto una tarea cada vez más difícil.
Sin embargo, aseguraron que no bajarán la guardia y continuarán impulsando actividades de procuración de fondos para sostener las becas de bachillerato y universidad.
El modelo del FGM no solo cubre una beca mensual, sino que garantiza una formación integral que incluye tutorías, atención médica, psicológica, transporte y albergue para capacitación.
Las cifras respaldan la efectividad de este esfuerzo: el 85% de las jóvenes concluyen el programa formativo y el 60% de las egresadas logran ingresar a la universidad. Actualmente, el Fondo atiende a 207 becarias de bachillerato provenientes de las ocho regiones del estado, con un impacto significativo en la Sierra Norte, la Mixteca y los Valles Centrales.
Además, 84 universitarias continúan su formación bajo este esquema de acompañamiento, demostrando que la inversión en educación rinde frutos a largo plazo.
Finalmente, el impacto del Fondo se extiende más allá de las aulas. El seguimiento a las egresadas muestra que muchas de ellas hoy desempeñan cargos directivos en instancias gubernamentales de género o lideran colectivos y cooperativas de incidencia comunitaria.
El ciclo de apoyo se cierra de forma ejemplar cuando las antiguas becarias regresan al Fondo como talleristas o voluntarias, compartiendo su experiencia con las nuevas generaciones.
Para dar continuidad a estos sueños, el FGM mantiene abiertos canales de donación nacional e internacional, recordando que cada aporte es una inversión directa en la autonomía de las mujeres oaxaqueñas.









