La historia de la apropiación cultural en Oaxaca es una herida que no deja de abrirse, desde el plagio de textiles mixes por diseñadoras extranjeras hasta el uso mercantil de la imagen de la mujer istmeña.
El caso más reciente, la denominada “Guelaguetza Ecuestre”, pone en evidencia un patrón sistemático donde las expresiones vivas de los pueblos son utilizadas como mercancía sin consentimiento.
Ante este escenario, la organización Litigio Estratégico Indígena urgió para que la Secretaría de las Culturas estatal deje de actuar de forma improvisada y proceda a la creación urgente del Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de Oaxaca.
Mariana Yáñez Unda, vicepresidenta de la organización, advirtió que la ausencia de este registro jurídico es lo que mantiene a las comunidades en una vulnerabilidad total frente a intereses comerciales.
Este inventario no es un capricho administrativo, sino una obligación internacional dictada por la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.
La petición es crear una plataforma digital donde sean los propios pueblos quienes inscriban y definan sus danzas, saberes y textiles, estableciendo así una titularidad colectiva que obligue a cualquier particular o empresa a solicitar autorización expresa y firmar convenios antes de lucrar con la identidad oaxaqueña.
Sin embargo, la realidad actual muestra a un Gobierno del Estado que parece operar bajo un esquema de “bomberazo”. Fue necesaria la denuncia pública y la presión de la sociedad civil para que la Secretaría de las Culturas y Artes exigiera el retiro de la publicidad del evento ecuestre.
Esta reacción tardía confirma que sin la presión, las autoridades mantienen un silencio institucional que termina por ser cómplice de la descontextualización de la Guelaguetza.
La ley es explícita al señalar que la festividad es patrimonio de los pueblos indígenas y afromexicanos, pero el Estado solo parece recordarlo cuando el escándalo ya está en redes sociales, señalan.
El llamado de Litigio Estratégico Indígena busca transformar esta política de reacción en una de prevención.









