La costa de Oaxaca enfrenta una emergencia ambiental tras reportarse, desde el pasado 21 de enero del año en curso, un incremento en la pesca ilegal mediante el uso de compresoras.
Habitantes de las comunidades de San Agustinillo, Mazunte y La Ventanilla denuncian que embarcaciones provenientes de otras localidades han saqueado de manera desmedida el fondo marino, lo que ha provocado daños irreparables en los arrecifes que sirven de refugio a la flora y fauna local.
Esta técnica de extracción invasiva no solo agota los recursos pesqueros, sino que destruye físicamente el ecosistema bentónico al permitir que los buzos operen sin restricciones en áreas vulnerables.
A pesar de la gravedad de los reportes y del evidente deterioro del patrimonio natural de la Costa Chica, los vecinos señalan que la Conapesca ha hecho caso omiso de las denuncias interpuestas, al permitir que la impunidad ambiental persista en la región.
La crisis se extiende más allá de los arrecifes, al afectar también a la megafauna marina que transita por estas aguas.
Recientemente, el medio local Mazunte Maginza documentó en video a una ballena que arrastra una red de pesca en su cola, evidencia directa de la “pesca fantasma” que azota el corredor entre La Ventanilla y Punta Cometa.
Este fenómeno, alimentado por el uso de artes de pesca prohibidas y el abandono de mallas, continúa atrapando y mutilando a miles de especies marinas.
Ante la falta de respuesta institucional, la comunidad local exige una intervención inmediata para detener el uso de compresoras y limpiar las trampas de red que ponen en peligro la biodiversidad de Oaxaca.
La destrucción del arrecife y el acoso a las ballenas representan un golpe devastador tanto para el equilibrio ecológico como para las familias que dependen del turismo sustentable en la zona.








