Integrantes del Personal de Apoyo y Asistencia a la Educación (PAAE), pertenecientes al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), desquiciaron nuevamente la circulación en la capital oaxaqueña al instalar un bloqueo en la calle de Emilio Carranza, específicamente en su intersección con la segunda privada.
La movilización, que ya se ha vuelto una práctica recurrente por parte de este sector, generó molestias inmediatas entre automovilistas y vecinos de la zona.
A pesar de la afectación a terceros, el movimiento se caracterizó por la falta de información de sus propios integrantes. Al intentar obtener una postura oficial sobre sus reclamos, los trabajadores administrativos evitaron profundizar en los detalles, limitándose a responder que, por su condición de trabajadores de base, no tenían autorización para declarar.
Esta actitud delegó toda la responsabilidad de comunicación a sus dirigentes, dejando entrever una estructura donde la base ejecuta la protesta sin conocer a fondo el estado de las demandas.
Los manifestantes excusaron su hermetismo señalando que existen negociaciones en curso que podrían verse afectadas si se adelantan declaraciones a la prensa.
Bajo este argumento, los trabajadores “echaron la bolita” a su dirigencia, asegurando que solo los líderes tienen el panorama completo de la problemática actual.
Esta situación dejó a la ciudadanía y a los medios de comunicación con más dudas que certezas sobre la legitimidad y el alcance de sus peticiones.
No obstante, la justificación visible de la protesta quedó plasmada únicamente en pancartas colocadas en el sitio del bloqueo.
En ellas, los trabajadores del PAAE denuncian que laboran sin los insumos básicos necesarios para sus tareas diarias. Mientras las mesas de diálogo transcurren en privado, la capital oaxaqueña sufre una vez más las consecuencias de un conflicto administrativo que se traslada a las calles, priorizando la presión social sobre la claridad informativa.









