En un escenario marcado por la reciente jornada de Revocación de Mandato, la comparecencia del Secretario de Gobierno (SEGO), Jesús Romero López, ante el Congreso Local, se transformó en un campo de batalla verbal.
Mientras la oposición denunció el uso de “Delegados de Paz” como operadores electorales y tácticas de “chantaje”, el funcionario estatal arremetió contra sus críticos calificándolos de “polititóxicos” y aliados del conservadurismo.
El encargado de la política interna en Oaxaca fue señalado por diputados del Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC) de utilizar la estructura estatal para el control político y el chantaje, en lugar de privilegiar el diálogo que pregona su administración.
La intervención del petista Dante Montaño marcó el punto de mayor confrontación al acusar a Romero de replicar las “viejas prácticas” de partidos como el PRI y el PAN, utilizando el aparato judicial como método de coerción.
Dante Montaño denunció una soberbia institucional que se ha traducido en la intromisión en la vida política de comunidades indígenas y el incumplimiento de acuerdos para el retorno de familias desplazadas en zonas de conflicto, cuestionando además el origen de recursos operados por funcionarios para presuntamente comprar conciencias y dignidad ciudadana.
Por su parte, la legisladora Alejandra Morlán, de Movimiento Ciudadano, desmitificó el eje de derechos humanos del informe estatal al recordar el despido masivo de más de 1,400 trabajadores burócratas y la suspensión de poderes en Zapotitlán Palmas, donde se vulneraron los derechos de la primera presidenta municipal electa.
Alejandra Morlán fue incisiva al señalar que los “Delegados de Paz” han funcionado como operadores electorales, citando el caso de una funcionaria retenida en Santa María Zaniza por presunta coacción del voto e intento de “embarazar urnas” durante la pasada jornada de Revocación de Mandato.
En contraste, la jornada legislativa evidenció un claro ejemplo de sumisión y complacencia por parte de la bancada oficialista, encabezada por Benjamín Viveros Montalvo.
El diputado por Morena, quien arrastra señalamientos de enriquecimiento ilícito tras su paso por la presidencia de la JUCOPO, hizo gala de un léxico escaso y una abierta desobediencia a los protocolos del Congreso, ignorando los tiempos marcados.
Benjamín Viveros abusó de la tribuna por ocho minutos adicionales para defender a Romero López de las acusaciones de Dante Montaño. Este bloque de protección fue avalado también por las legisladoras Natividad Díaz, Gabriela Pérez y Tania Caballero, quienes cerraron filas con el secretario.
En su respuesta final, Jesús Romero López desestimó los cuestionamientos calificándolos de “política tóxica” y atribuyó las críticas del PT a una postura orientada al conservadurismo y a resentimientos electorales.
Tras defender la legitimidad del Ejecutivo con la frase “de que ganó el gobernador, ganó”, el secretario minimizó los incidentes en las comunidades y aseguró que la entidad ha mejorado su posición en los índices de seguridad nacional, justificando el actuar de sus delegados como una labor de conciliación frente a lo que llamó una “oposición desdibujada”.








