Tras conocerse los resultados definitivos de la jornada de Revocación de Mandato, la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional en Oaxaca ofreció una conferencia de prensa en la que sostuvo que el ejercicio dejó una lectura política clara: el Ejecutivo estatal perdió la confianza ciudadana en amplias regiones del estado, y los intentos por presentar un respaldo artificial no lograron ocultar el hartazgo social.
La presidenta del PRI Oaxaca, Carmelita Ricardez, fue enfática al señalar que el resultado no puede leerse como un aval al gobierno. Afirmó que en distintos municipios se documentaron prácticas de presión, manipulación y coacción, desde el uso de programas sociales hasta promesas condicionadas de obra pública. Subrayó que, aun con esos mecanismos, el descontento se expresó de manera contundente en los territorios donde no pudieron intervenir de forma abierta. “Esta jornada es una calificación política. Y el gobierno, junto con su gabinete, salió reprobado”, sostuvo.
Ricardez advirtió que seis distritos retiraron de forma clara la confianza al Ejecutivo local y que en otros cinco, presentados oficialmente como “empates técnicos”, la realidad política es adversa para el gobierno. Señaló que esos resultados no representan respaldo genuino, sino desgaste, pérdida de legitimidad y una inconformidad contenida que no lograron revertir. “Ese tecnicismo es más derrota que ganancia”, puntualizó.
En ese contexto, la dirigente estatal recordó que el PRI actuó con responsabilidad política y respaldo nacional. Señaló que, como lo ha planteado el presidente nacional del partido, Alejandro Moreno Cárdenas, la prioridad siempre fue defender la participación ciudadana y la voluntad popular, aun frente a un proceso plagado de irregularidades. “Nuestro dirigente nacional ha sido claro: cuando el poder pretende imponerse mediante la simulación, la oposición tiene la obligación moral de dar la cara y acompañar a la gente. En Oaxaca lo hicimos y lo volveremos a hacer”, afirmó.
En su intervención, Heliodoro Díaz, delegado político, explicó que desde la dirigencia nacional y estatal se tomó la decisión de impulsar la participación ciudadana aun sabiendo que el proceso estaba viciado. Indicó que los resultados confirmaron que la ciudadanía utilizó este ejercicio para manifestar su rechazo al gobierno. Señaló que hubo una caída deliberada del sistema de captura cuando los datos comenzaban a mostrar un escenario adverso para el Ejecutivo, lo que calificó como una maniobra grave que deberá investigarse. “Creíamos superadas esas prácticas, pero volvieron a aparecer cuando más las necesitaban”, afirmó.
Por su parte, Jesús Madrid, secretario general del partido, sostuvo que el gobierno falló en su promesa de cercanía con los pueblos, particularmente con las comunidades indígenas. Señaló que en regiones emblemáticas el rechazo fue evidente por incumplimientos, engaños y presiones constantes. Afirmó que la inconformidad no fue espontánea, sino acumulada, resultado de un gobierno que no escucha y que permitió que funcionarios se condujeran con prepotencia, arbitrariedad y ostentación.
Desde el área electoral, Edwin Vásquez denunció irregularidades graves durante la jornada, incluyendo la negativa a capturar resultados adversos en zonas clave, la alteración de datos y la manipulación de actas. Aseguró que donde hubo defensa del voto y presencia de representantes del PRI, los resultados reflejaron el sentir real de la ciudadanía. “El rechazo fue constante; las cifras infladas aparecieron donde hubo mano negra”, afirmó.
En su intervención, Felicitas Hernández, secretaria de Acción Indígena, puso énfasis en el hartazgo de comunidades que se negaron a participar en lo que consideraron una simulación. Explicó que en varias regiones las asambleas comunitarias decidieron no permitir la instalación de urnas ante el temor de que se utilizaran programas sociales como mecanismo de presión. “No fue abstención, fue dignidad y defensa de la autonomía comunitaria”, expresó.
Finalmente, Felipe Martínez, secretario de Organización, advirtió que el proceso evidenció la ausencia de una oposición real por parte de otras fuerzas políticas, que abandonaron la defensa del voto y permitieron los excesos del partido en el poder. Señaló que el PRI asumió su papel con responsabilidad, presencia territorial y denuncia constante. “La ciudadanía no quiere reciclaje ni oportunismo; quiere congruencia y compromiso”, afirmó.
La dirigencia estatal del PRI coincidió en que la jornada de revocación no fortaleció al gobierno, sino que expuso su debilidad política, el desgaste de su narrativa y la creciente distancia con la sociedad. Reiteraron, como lo ha señalado Alejandro Moreno, que la unidad opositora es indispensable para frenar el autoritarismo y recuperar el rumbo democrático del país.
“El mensaje es claro”, concluyó Carmelita Ricardez. “Cuando la inconformidad se une y no se divide el voto opositor, el pueblo responde. Y hoy Oaxaca habló”.









