Mientras la administración estatal intenta contener el impacto social tras el trágico asesinato de Rosi, la comerciante del Centro Histórico, la realidad delictiva desafía las narrativas oficiales.
En las últimas horas, nuevos hechos de violencia y robos han sacudido tanto a la capital como a municipios conurbados y dejan entrever que la delincuencia no da tregua.
Mientras el gobierno hacía un llamado público para evitar que la muerte de Rosi se convirtiera en un sentimiento de “miedo generalizado”, la difusión de un nuevo video en redes sociales volvió a encender las alarmas.
En las imágenes se observa un asalto a una sucursal de las Farmacias Similares, ubicada a un costado de la carretera federal 190 (Oaxaca-México), en jurisdicción de la Villa de Etla.
El delincuente, tras amenazar directamente a los empleados, logró apoderarse del dinero de la caja y se retiró del lugar caminando con total tranquilidad, sin que ninguna autoridad pudiera intervenir.
La inseguridad no se limita a los asaltos a mano armada. La mañana de este jueves, la zona centro de la capital volvió a ser escenario de la delincuencia común.
Una camioneta Nissan fue víctima de un “cristalazo” en la intersección de las calles Xicoténcatl e Independencia, justo a un costado de la academia de idiomas Harmon Hall.
Los propietarios se encontraron con los cristales destrozados y el robo de pertenencias del interior del vehículo, sumando un caso más a la estadística de delitos patrimoniales que ocurren a plena luz del día.









