Lo que inició como una jornada ordinaria de construcción en la comunidad de San Pedro Jaltepetongo, en la región Mixteca, se transformó el 10 de enero en un acontecimiento histórico.
Un grupo de albañiles locales, mientras realizaba excavaciones de obra, descubrió de manera “accidental” una tumba prehispánica perteneciente al periodo Clásico, desenterrando un valioso legado de la cultura Ñuu Dzahui que había permanecido oculto por siglos.
El depósito funerario resguarda una notable colección de piezas arqueológicas, entre las que destacan pendientes y cuentas de oro finamente trabajados, así como una amplia variedad de cerámica. El inventario preliminar reportado por los habitantes incluye vasijas policromadas de fondo sellado, una vasija trípode pintada, jarras, platos y raspadores, además de restos óseos que ofrecen una conexión directa con los antepasados de la región.
La noticia ha generado un intenso debate en plataformas digitales, donde usuarios y especialistas han urgido la intervención inmediata del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Hasta el momento, la institución no ha emitido un pronunciamiento oficial, lo que ha dividido opiniones entre quienes exigen el traslado de las piezas para su estudio científico y aquellos pobladores que abogan por el resguardo comunitario de las piezas para evitar el saqueo.
Esta no es la primera vez que San Pedro Jaltepetongo sorprende al mundo académico; en el año 2020, la comunidad ya había ganado notoriedad tras el hallazgo de un santuario marino compuesto por cientos de rocas con fósiles petrificados. Dichos restos sugieren que la zona fue, hace millones de años, un lecho marino, lo que consolida a esta localidad de la Mixteca Alta como un punto de invaluable riqueza paleontológica y arqueológica para el estado de Oaxaca.










