Lo que debería ser la consolidación de Puerto Escondido como el destino estrella de la costa oaxaqueña es empañado por una creciente ola de quejas. Turistas y visitantes reportan un fenómeno alarmante de precios elevados, baja calidad en los servicios y abusos directos por parte de prestadores de servicios de hospedaje y alimentación.
La comunidad y los viajeros frecuentes han comenzado a lanzar una advertencia clara a las autoridades: si no se regula la situación, Puerto Escondido podría seguir los pasos de Tulum, un destino que en años recientes ha enfrentado críticas severas por la gentrificación, los costos excesivos y la pérdida de la calidez en el servicio.
El encarecimiento no solo se limita a los hoteles; la oferta gastronómica y los servicios básicos también muestran un alza de precios que no coincide con la calidad ofrecida, generando una sensación de desprotección en el consumidor.
Un caso reciente ejemplifica la tensión que se vive en el destino, ya que un grupo de turistas denunció haber sido víctima de un trato déspota en un hotel local tras haber reservado con anticipación para el pasado 1 de enero.
Según el testimonio de los afectados, al llegar al establecimiento para realizar el check-in, la encargada les negó el acceso a las habitaciones bajo el argumento de que se habían estacionado frente a la propiedad para descargar sus maletas. “Nos dijeron que nos quejáramos con quien quisiéramos, con SECTUR o PROFECO, que no les importaba”, relataron los afectados.
Además de la cancelación arbitraria, los turistas señalaron que la administración les retuvo 500 pesos bajo el concepto de “pérdida de tiempo”, sin entregar ningún recibo o justificante legal, lo que constituye un presunto acto de extorsión y abuso de confianza.
Ante este panorama, usuarios en redes sociales y cámaras de comercio locales instan a la Secretaría de Turismo (SECTUR) y a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) a incrementar la vigilancia en la zona.










