EE. UU. – La tarde y noche de este miércoles 7 de enero de 2026, manifestantes se concentran y marchan por Lake Street en dirección a la Tercera Comisaría (Third Precinct) de la Policía de Minneapolis, en el sur de la ciudad, cerca de la intersección de Portland Avenue y la calle 34. La movilización responde al tiroteo ocurrido por la mañana, donde un agente de Immigración y Control de Aduanas (ICE) disparó y mató a una mujer de 37 años durante una operación federal de inmigración.
El incidente se registró alrededor de las 9:30 horas en East 34th Street y Portland Avenue, a pocas cuadras del lugar donde George Floyd fue asesinado en 2020. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la mujer intentó arrollar a agentes con su vehículo, justificando el disparo en defensa propia. Sin embargo, autoridades locales como el jefe de Policía Brian O’Hara y el alcalde Jacob Frey disputan esta versión, afirmando que el video muestra un uso excesivo de fuerza y que la víctima, una ciudadana estadounidense identificada como Renee Nicole Good, no era objetivo de la redada ni representaba amenaza.
Tras el tiroteo, cientos de personas se congregaron en el sitio, encendiendo velas en un vigilia improvisada y enfrentando a agentes federales, quienes usaron irritantes químicos para dispersar la multitud. La protesta escaló hacia Lake Street, ruta simbólica de las manifestaciones de 2020, con manifestantes dirigiéndose a la Third Precinct, edificio quemado durante aquellas revueltas y aún sin reconstruir completamente.
El gobernador Tim Walz preparó a la Guardia Nacional para posible despliegue, urgiendo protestas pacíficas y calificando el suceso como ‘predecible y evitable’. El alcalde Frey exigió la salida inmediata de ICE de la ciudad, mientras la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió la operación como la ‘más grande en la historia’ contra fraude migratorio, principalmente en comunidades somalíes.
La operación involucra a más de 2,000 agentes federales en Minneapolis, parte de una ofensiva nacional de la administración Trump. Líderes locales critican la falta de coordinación con autoridades estatales, generando caos y tensión en barrios inmigrantes. La investigación está a cargo del DHS y el FBI, con llamados a una revisión independiente.
La marcha continúa en desarrollo, con llamados a la calma para evitar escaladas como las de 2020, mientras la ciudad permanece en alerta por posibles réplicas y mayores concentraciones.










