El gobernador de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, hizo público que mientras él se encontraba ausente en las horas clave de la tragedia del Tren Interoceánico, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se encontró con la existencia de una red de complicidades y abusos por parte de empresas funerarias en la región del Istmo, a las que calificó como una “mafia”.
El mandatario admitió que, tras el accidente del Tren Interoceánico, las funerarias obstaculizaron la entrega de los cuerpos de las víctimas, pretendiendo retenerlos hasta por 24 horas bajo el falso argumento de falta de documentación legal.
Durante su declaración, el titular del Ejecutivo estatal detalló que la tensión fue tal que incluso la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fue confrontada por los propietarios del establecimiento.
Jara Cruz señaló que, a pesar de que todas las dependencias necesarias como el Registro Civil y las fiscalías estatal y federal se encontraban instaladas en el sitio para agilizar los peritajes y trámites, la funeraria opuso resistencia administrativa para condicionar el servicio.
Ante la negativa de la empresa, el gobernador relató que el fiscal general del Estado tuvo que intervenir para exigir la liberación de los cuerpos y la atención a los familiares: “azotaron la puerta”, dijo.
El mandatario criticó que las necropsias de ley se realicen actualmente en instalaciones privadas, lo que permite que estos negocios se “amafien” y controlen los tiempos de entrega, llegando incluso a presentar irregularidades en los costos de cremación denunciados por los deudos.
Como medida para erradicar estas prácticas, anunció la construcción de un nuevo centro municipal en Juchitán que contará con espacios propios para realizar necropsias y peritajes médicos.
Con esta infraestructura, buscan que la Fiscalía no dependa más de espacios particulares en el Istmo, garantizando que el tratamiento de las víctimas se realice de forma digna y sin que las familias sean víctimas de abusos económicos en momentos de tragedia.










