Luis Ramírez
Para el constitucionalista y exdiputado local Carlos Moreno Alcántara, la llegada de Hugo Aguilar Ortiz como presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación no implica, por sí solo, una transformación real en la justicia del país y tampoco resolverá los problemas estructurales del Poder Judicial.
En entrevista con Primera Línea, el también expresidente estatal del PAN fue claro: los problemas del sistema judicial son estructurales y no se resuelven cambiando a los titulares. “Puede llegar con las mejores intenciones, pero llega con la misma estructura”, advierte.
Moreno Alcántara señala que temas como la corrupción judicial, la criminalización de la pobreza, la falta de defensoría pública o el rezago en los tribunales, no se tocan en la actual reforma judicial. “La Corte sigue teniendo el mismo andamiaje jurídico y procesal. No hay una reconstrucción del Poder Judicial. Solo se cambian las caras”, sentencia.
El experto en Derecho aclara que muchas de las exigencias ciudadanas, como agilizar juicios o castigar la corrupción en juzgados, ya no son responsabilidad del presidente de la Corte, sino de los nuevos órganos administrativos creados por la reforma: el Consejo de la Judicatura Federal y el Tribunal de Disciplina Judicial.
“El presidente coordina un tribunal constitucional, no dirige toda la justicia ordinaria. No confundamos: él no nombra jueces, no puede intervenir en juzgados mercantiles ni penales. Su tarea es velar por el orden constitucional”, explica.
Moreno fue contundente: “la Corte está para juzgar al poder”, no para resolver los problemas del día a día de los ciudadanos en tribunales locales. Y añade que si las expectativas están mal planteadas, la decepción no será culpa del nuevo presidente, sino del desconocimiento sobre el papel de la Corte.
Frente a los grandes temas que tiene por delante el máximo tribunal —como la prisión preventiva oficiosa, los derechos de los pueblos indígenas o las disputas sobre recursos naturales—, el exdiputado planteó una pregunta clave:
“¿La nueva Corte va a ser garantista de derechos o va a fallar a favor del poder Ejecutivo? Esa es la verdadera interrogante.”
Y Moreno recuerda que otros ministros también fueron propuestos por el presidente López Obrador, como Margarita Ríos Farjat o Juan Luis González Alcántara Carrancá, y que en varios casos no siguieron la línea presidencial. “Un ministro se legitima con sus resoluciones, no con su origen político”, subraya.
El riesgo de idealizar a la Corte
Finalmente, el constitucionalista advierte que no se debe esperar milagros de la Corte. “No va a resolver los problemas de justicia cotidiana. Eso le toca a jueces de distrito, tribunales de apelación y juzgados locales”, precisa.
Moreno Alcántara cierra con una reflexión sobre el voto y la rendición de cuentas:
“Si ya voté por ti, tengo derecho a exigirte resultados. Pero también debo saber cuál es tu verdadero trabajo. No confundamos funciones: si eliges a alguien esperando que haga lo que no le toca, prepárate para una decepción.”
Para él, el reto de Aguilar Ortiz no es menor: presidir un tribunal que defiende la Constitución incluso frente al poder del Estado, y hacerlo bajo la mirada de un país cada vez más exigente y polarizado.
“Está para equilibrar el poder. Si no nos gusta cómo lo equilibra, entonces no queremos separación de poderes”, concluye.