La colectiva Madres Autónomas de Oaxaca tapizó los principales puentes peatonales de la zona metropolitana de la capital.
La instalación de tendederos de denuncia busca visibilizar los rostros y nombres de deudores alimentarios que, bajo el cobijo de la impunidad y la lentitud del sistema judicial, han evadido sus responsabilidades económicas y afectivas con sus hijos.
Las manifestantes señalaron que recurrir a la exposición pública es una medida extrema pero necesaria ante la inoperancia de las instituciones.
Denunciaron que el sistema de justicia en la entidad tiende a minimizar o ignorar las demandas de pensión, al permitir que los expedientes permanezcan inactivos mientras las madres asumen solas la carga total de la crianza.
Para la colectiva, este abandono no es un asunto privado, sino una problemática pública que deja mesas sin comida y escuelas sin pagar, vulnerando directamente el bienestar de las infancias.
A través de su pronunciamiento, la colectiva enfatizó que “el silencio es complicidad” y que la deuda alimentaria debe ser reconocida y castigada como una forma de violencia.
Las madres autónomas sostuvieron que estas acciones no son actos de venganza, sino ejercicios de memoria y exigencia de lo que por derecho corresponde a los menores.
El mensaje fue directo hacia las autoridades: exigen una justicia efectiva y sin simulaciones que deje de proteger a los agresores económicos por encima de las necesidades de las niñas y los niños.
Finalmente, las integrantes de Madres Autónomas de Oaxaca hicieron un llamado a la sociedad para dejar de normalizar la irresponsabilidad paterna y advirtieron que el espacio público será su principal trinchera de lucha.
Ante la falta de respuestas legales rápidas, aseguraron que continuarán las presiones a los deudores y al Estado hasta que la justicia deje de ser un trámite burocrático y se convierta en una realidad para las familias que hoy sostienen la vida sin apoyo.
