Una fotografía revelada este lunes muestra a los cuatro funcionarios fallecidos en el accidente carretero en la carretera Chihuahua-Ciudad Juárez, vestidos con uniformes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) de la Fiscalía de Chihuahua y portando armas de dotación oficial. La imagen, tomada el mismo día en que se desmanteló un laboratorio clandestino de metanfetaminas en la zona de El Pinal (municipios de Morelos y Guachochi), incluye también a dos elementos más de la AEI y una persona no identificada.
Los fallecidos son los dos agentes estadounidenses vinculados a la CIA, el entonces director de la AEI, Pedro Román Oseguera Cervantes, y el elemento que conducía la camioneta que se desbarrancó. El hallazgo de la fotografía refuerza las sospechas sobre la participación directa de personal extranjero en operaciones de seguridad en territorio mexicano sin autorización federal.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó que abrió dos investigaciones: una por el hallazgo del laboratorio clandestino de narcóticos sintéticos en área abierta, y otra derivada de la rueda de prensa del exfiscal estatal César Jáuregui el 19 de abril y la información compartida en la Mesa de Seguridad Estatal. Jáuregui, quien renunció este lunes, había asegurado que los estadounidenses eran solo “instructores de la Embajada” para entrenamiento de drones y que se encontraron casualmente con el convoy tras el operativo.
Sin embargo, la nueva evidencia y las declaraciones de la fiscal Wendy Paola Chávez Villanueva de la Unidad Especializada de la Fiscalía de Chihuahua confirman que los agentes de la CIA sí participaron en el operativo, aunque “no de manera activa”, y que el único que tenía conocimiento pleno de su presencia era el director fallecido Oseguera Cervantes. Los cuatro agentes estadounidenses viajaron desde Chihuahua hasta la zona del operativo, algunos con pasaporte diplomático y otros como “visitantes”, sin notificación a mandos superiores ni a la FGR.
El accidente ocurrió cuando la camioneta en la que viajaban Oseguera Cervantes, su escolta, los dos agentes de la CIA y otro elemento regresaba del desmantelamiento del laboratorio —considerado uno de los más grandes hallados en la entidad— y se precipitó por un barranco en una zona de curvas cerradas y caminos sin pavimentar. El vehículo se incendió, lo que complicó las labores de rescate.
El caso ha generado un fuerte debate sobre la soberanía nacional y la cooperación en materia de seguridad con Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha pedido explicaciones claras, mientras la FGR mantiene abiertas las líneas de investigación para determinar si hubo violaciones a protocolos y posibles responsabilidades penales.
