El Hospital General de la Mujer y la Niñez Oaxaqueña enfrenta una crisis operativa debido a la falta de personal especializado y a una carga laboral insostenible.

A tan solo un año y tres meses de su apertura, la institución ha perdido a gran parte de su plantilla médica, situación que fue denunciada por la pediatra Azari Mariana Reyes.

Según la especialista, el hospital opera actualmente con un déficit alarmante, pues de los 100 especialistas necesarios para un funcionamiento óptimo, apenas se contaba con una base de 30, de los cuales seis han renunciado en fechas recientes debido al agotamiento y la falta de garantías laborales.

La sobrecarga de trabajo ha llegado a niveles extremos, al afectar áreas sensibles como radiología, donde un solo médico debe interpretar diariamente decenas de estudios, entre ultrasonidos, resonancias, tomografías y mastografías.

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Esta carencia de personal ha llevado a la administración a negar vacaciones y descansos obligatorios, además de presionar a médicos generales para cubrir servicios críticos como la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

Los trabajadores advirtieron que esta improvisación pone en grave riesgo tanto la salud de los pacientes como la responsabilidad legal de los profesionales, quienes temen que ocurra una tragedia ante la falta de personal en los turnos vespertinos y nocturnos.

A pesar de que el hospital atiende un promedio de 60 urgencias y hasta 15 partos diarios, las condiciones de hospitalización son precarias.

La unidad neonatal se encuentra permanentemente rebasada, lo que obliga a mantener a los recién nacidos en áreas de tránsito como topocirugía, donde carecen de vigilancia especializada y conviven con personal de limpieza y otros pacientes.

A esto se suma un desabasto de insumos que obliga a los familiares a comprar antibióticos, vitaminas y costear estudios externos, mientras que las autoridades de salud siguen postergando las contrataciones prometidas, dejando al hospital en una situación de total incertidumbre.